In Ansiedad, Depresión

Felices fiestas, para todos NO.

¿Te agobia pensar en las fiestas?
¿Te sientes con demasiados nervios y ansiedad?
¿Preferirías que ya fuese el 10 de Enero?

Hay una creencia generalizada que en esta época del año todos tenemos que estar felices y sonriendo.


¿Qué hacemos cuando no es así?

Un estudio del CIS realizado en 2009, que incluía preguntas sobre la Navidad, la mitad de los encuestados reconocieron que estas fechas les hacían sentir “alegría”, pero la otra mitad comentaban que les genera malestar, sentimientos negativos, añoranza, casi un 18% les producía “agobio” y un 27% “tristeza”.

¿ A qué puede deberse? Ya sea por:

  • Tantas cosas que hay que hacer en estas fechas, las prisas, compras, e incluso, las vacaciones de los niños.
  • El coste y los preparativos de las cenas y comidas navideñas.
  • Los hijos piden muchos regalos y te das cuenta que no te alcanza el dinero para todo.
  • Los balances y cierres en el trabajo.
  • Las personas que no están junto a ti.
  • Verte obligado a hacer un viaje para juntarse toda o parte de la familia, e incluso, con algunos de los cuales no te llevas nada bien.
  • Querer o necesitar hablar y no poder por el “que van a decir”.
  • Esos kilos que se mantienen en ti y no se quieren ir.

Todo confluye en un cuello de botella en ti, en el que no encuentras salida, no hay diálogo, no puedes hablarlo con nadie, no te entienden, o no quieres que se enteren de tu problema, porque crees que será mucho peor.

Estas fechas se han convertido en consumismo puro y duro. El regalo material parece obligatorio y a ser posible de alto valor económico, sino:

¡Valla!, que regalo…

Creándonos una gran presión.

Lo que sí es cierto, es que para muchísimas personas esta época del año, las fechas navideñas les afecta demasiado, haciendo que su estado de ánimo esté muy bajo, se encuentren tristes, apáticos e irascibles, e incluso malhumorados. Porque soportan una gran carga emocional. Incluso aparece algún episodio de ansiedad o depresión por no poder controlar la situación.

Hay personas de tu entorno que se permiten la osadía de decirte “cambia de talante y sonríe en estas fechas” sin llegarse a preguntar ni preguntarte “¿Qué te pasa?”.

La presión social por participar de la alegría y la felicidad propia de este periodo es inevitable, pero en muchas personas tiene un efecto estresante que, además, les hace sentirse culpables por no emocionarse en las fiestas navideñas de luz y color. El disfrute y la alegría no aparecen en ti, pues la manera de hacer las cosas de forma voluntaria ha desaparecido y ahora ya es una obligación más.

Por supuesto que no te gusta estar triste, apática/o, desganada/o, dolida/o… en definitiva, no te gusta estar mal. La cuestión es que no sabes por qué al llegar estas fechas te encuentras así.


¿Cuál es el motivo de sentirte así en estas fechas?

El motivo de sentirte así es porque estas fechas te conectan inconscientemente a situaciones y momentos vividos con otras personas que ya no se encuentran junto a ti y eso te causa dolor. Es decir, conectas con el dolor y no con la felicidad. Una parte de ti se siente cómoda/o en el dolor, mientras otra parte de ti sufre.

Afrontarlos, pasa por aceptar la situación y reconocer tu derecho a sentirte de forma diferente, también es una opción. La Navidad está llena de recuerdos complicados de gestionar. Es una fiesta familiar, y es cierto, que a los que nos falta algunos elementos tradicionales de familia (como la pareja, hijo, padres, etc) nos lo recuerda constante e indecentemente, creándonos dolor. Hay quien se pone muy nerviosa/o. Es una señal del paso del tiempo, lo cual es recochineo para los que ya llevamos muchos años cumplidos.

Para las personas que no tienen hijos o padres es complicada, llevándoles inconscientemente a sentimientos de soledad, de vacío que les conecta con la tristeza. Estas fechas amenazan (y lo consiguen) con alterar la normalidad durante casi un mes.


Te propongo

  • Aceptar tu realidad con tus circunstancias.
  • Dejar de compararte (por lo general de forma inconsciente) con lo que tienen los demás.

Esto rebajará tu nivel de ansiedad, estrés y dolor. Llegando a sentir una paz interior que te llevará en cierta medida a tu felicidad.

¡Recuerda! Pedir ayuda a una Coach Profesional es una opción necesaria, pues en muchas ocasiones nos formamos un muro frente a nosotros que nos impide encontrar salidas a situaciones de conflicto mental. Yo como coach cuántico generativo te puedo acompañar para encontrar salidas a esos conflictos y que dejen de ser conflictos en tu mente y tu cuerpo.

Te mereces estar en tu PAZ y ARMONÍA.

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